Rosa Gaite

Sanadora Energética.
Mis recuerdos se remontan a los 5 meses de vida. Me veo en la cuna, pero desde fuera del cuerpo.
Siempre he sido una niña muy especial, sensible y curiosa. Desde pequeña pronto me sentí atraída por los misterios de la Creación y de Dios, por la salud y la enfermedad, algo inusual para una niña de esa edad. En bromas, siempre decía: “Yo hago magia”

Desde la edad de 6 años, era visitada por las noches por una señora a la que solo yo veía: pertenecía al plano de los que ya se han ido, posteriormente la he identificado como mi bisabuela. Ella venia para mostrarme que yo era capaz de ver el otro lado. Estuvo realizándome las visitas hasta más o menos llegar el momento de mi adolescencia. Como es lógico, me asustaba su presencia y el miedo cerró la cualidad que yo tenía para ver el más allá. Creo que es un don que se trasmite a través de mi familia, ya que con el paso de los años a mi hija la sucedió algo muy parecido. Un día, sin haber comentado nada de mi experiencia, se levantó asustada diciendo que había una señora en su habitación. Y ahora tengo una sobrinita de 5 años que también ve el otro lado. A los 14 años comencé a recordar 2 reencarnaciones mías. -Una como un hombre que murió en la guerra, casado y padre de tres hijos.- Y otra como un chamán delgadito y pellejudo que curaba en la ladera del rio Urubamba en Perú y hacía la sanación con unas piedras negras, eran mis piedras de poder. Recuerdo que era consciente de que iba a morir y escondí las piedras envueltas en una arpillera en el hueco de uno de los adobes de la choza donde vivía. En el año 2006 fui a buscar las piedras, pero en el lugar donde debía estar mi cabaña habían construido un hotel de cinco estrellas. Algún tiempo más tarde, en un taller con Ricardo González, durante una regresión me vi a mi mismo como chamán diciéndome, que en esta reencarnación mis piedras de poder eran mis manos. Desperté besándome las manos y llorando de emoción.
Desde los 15 años veo el otro lado, veo y hablo con los que se han ido, no me gusta utilizar la palabra muerte, porque sé que la muerte no existe. No lo provoco ni les invoco, ellos vienen y me hablan, casi siempre son familiares míos o de mis amigos, en excepcionales ocasiones pido a mi cuerpo astral que me lleve donde están y así lo hace. El trance sucede durante una especie de ensoñación o duermevela, allí se realiza el contacto.

Hace años que practico la sanación a través de la Energía. Las personas con tan sólo estar cerca de mí ya comentan que se sienten mejor. Tengo una medición energética de 14.600 UB (unidades de Bovis), cuando lo normal en un cuerpo sano ronda entre las 6500 UB y 8000 UB. El efecto consecuente es que la energía que canalizo sea muy potente y que limpie y elimine los bloqueos, tanto físicos como emocionales de las personas a las que trato.